Siete hábitos cotidianos que dañan el medio ambiente y cómo evitarlos
Costumbres diarias como fumar, conducir o tirar basura al
retrete provocan más daños ambientales de lo que se piensa
Fumar, consumir con frecuencia
productos con aceite de palma o utilizar
el coche privado, además de ser hábitos nocivos
para la salud, lo son también para el medio ambiente. Y no son las
únicas costumbres cotidianas con impactos ambientales. Los consumidores pueden
realizar diversas acciones a diario, como las famosas tres
erres del ecologismo (reducir,
reutilizar y reciclar) para evitarlas. Este artículo señala siete
hábitos diarios que provocan daños al medio ambiente y que pueden evitarse con
varios consejos.
1. Fumar
El
tabaco causa la muerte de cientos de miles de personas en todo el mundo y
provoca considerables impactos ambientales: contaminación, pérdida de
biodiversidad, incendios forestales, deforestación de bosques y selvas, aumento
del cambio climático, etc. Especialmente preocupantes son las consecuencias de
las colillas:
son el principal residuo recogido en el medio ambiente mundial, con millones de
kilos diseminados por todo el planeta. Ningún otro producto de consumo masivo
causa tanto daño desde su cultivo, producción, uso y desecho como el tabaco,
según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Por
tanto, dejar de fumar salva vidas y evita daños ambientes. Y si no se abandona
dicho hábito, resulta esencial no arrojar las colillas al entorno, ya sea
natural o urbano, ni tampoco al inodoro.
2.
Consumir alimentos con aceite de palma
El tabaco es el producto de consumo masivo
que más daño ambiental produce, según la OMS
El
aceite de palma se utiliza en gran cantidad de alimentos. Su consumo no es
recomendable para la salud por su alto contenido en grasas saturadas, ni
tampoco para el medio ambiente. Su cultivo intensivo en Indonesia o Malasia ha
destruido grandes bosques tropicales, ha puesto en peligro de extinción a gran
cantidad de especies, como el orangután, ha incrementado las emisiones de gases
de efecto invernadero (GEI), implicadas en el cambio climático, y ha dañado los
hábitats de las zonas de cultivo.
Los
consumidores pueden evitar estos productos fijándose en la información de sus
etiquetas y buscando otras alternativas, preguntar en caso de duda y reclamar
productos que no lo empleen.
3. Ir en
coche para todo
El
94% de los españoles respira un aire con elementos contaminantes que superan
los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), según
un informe de Ecologistas en Acción. La polución causa más de 400.000 muertes
prematuras en Europa cada año y su principal responsable son las emisiones del
tráfico urbano, concluyen los informes más recientes de la Agencia Europea de
Medio Ambiente (AEMA).
Los
ciudadanos pueden usar y reclamar una movilidad más sostenible: viajar en
transporte público, ir a pie o en bicicleta y combinar cualquiera de dichos
sistemas. Y si no queda otra que emplear el vehículo privado, elegir un modelo
menos contaminante, realizar una conducción eficiente o compartirlo con otras
personas.
4. Tirar
residuos al retrete
Toallitas,
tampones, lejía, medicamentos, pinturas, restos de comida, etc. La lista de
residuos que acaban en el inodoro y no deberían arrojarse es cada vez mayor y,
con ello, su impacto ambiental y económico. La Asociación Española de
Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS) asegura que generan mayores
costes, un mayor consumo energético y diversos daños ambientales, como
problemas en ríos y mares.
Los
ciudadanos deben evitar tirar dichos residuos por el váter y buscar
alternativas para deshacerse de ellos, como el cubo de la basura o sistemas de
reciclaje de residuos propicios para ello
5.
Depositar toda la basura doméstica en una sola bolsa
Separar
los residuos domésticos y depositarlos en su contenedor para su posterior
reciclado puede parecer un esfuerzo inútil, si no se conocen sus beneficios
ambientales. Cada vez que se recicla, se evita llenar los vertederos y la
extracción de nuevas materias primas, además de reducir el consumo de energía y
la emisión de GEI. Una vez que los ciudadanos tienen claro cómo reciclar
bien, se convierte en un hábito diario sencillo de realizar.
6. Usar
productos de usar y tirar
El
sistema de consumo actual del "usar y tirar" es insostenible en un
planeta de recursos finitos. Además, sus impactos son cada vez más evidentes:
crecimiento global de la huella ecológica, agotamiento de recursos naturales,
aumento de los residuos, la contaminación y el cambio climático, etc. Los
consumidores pueden asumir en su día a día las tres erres (reducir, reutilizar
y reciclar), de manera que los impactos ambientales se minimizan.
7. Beber
agua embotellada
El
consumo de agua embotellada ha crecido de manera espectacular en los últimos
años, incluso en lugares como España donde el suministro público garantiza agua
potable de calidad. La extracción, envasado, transporte y su posterior
eliminación genera toneladas de residuos y un gasto innecesario de recursos.
Por ello, se puede disminuir su uso con envases reutilizables para el agua de
grifo. También se ayuda solicitando agua corriente en los bares o restaurantes;
sus responsables no deberían poner pegas, ya que se puede consumir con otro
producto.
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